Algunos párrafos escogidos
“El sol primaveral comenzaba a alumbrar en Altostratus y las hadas recién empezaban a despertar, pero Yepegee ya estaba en pie. Hoy era su cumpleaños número 15. Su madre, la reina Anabelle, le tenía preparada una gran fiesta”.
Así comienza esta bella historia, que relata las aventuras de la princesa Yepegee. Cuando ella, por razones desconocidas, se ve obligada a abandonar repentinamente la comodidad de su reino. No imagina que ese difícil camino la llevará a encontrarse a sí misma, a conocer nuevos amigos y a descubrir las cosas importantes de la vida. A medida que su aventura avanza, aprenderá que el amor es más que el encandilamiento y la primera atracción física, pues el destino le mostrará que su alma gemela está en donde menos lo espera.
“Servirás a quien lo necesite, el primero que llegue será el elegido, acompañarás a quien le haces falta, deberás cumplir sus sueños, llegará el momento en que no te llame a su compañía, sólo entonces podrás volver”.
Este es el conjuro que la reina Anabelle recita como parte del castigo impuesto a Hazel, otra de nuestras amigas. La pequeña hada, vive su vida de manera irresponsable y con la inmadurez propia de la infancia y la adolescencia. No toma conciencia del momento que está viviendo ni de las instrucciones recibidas de sus superiores, se distrae con todo y por lo general deja las cosas sin terminar. Es por este motivo que su majestad le impone una dura prueba para demostrar si es capaz de madurar y ser un hada perfecta, tal como deben ser las hadas en el mundo de Altostratus. Pero esta prueba también le servirá para demostrarse a sí misma que ya no es una niña, que ha crecido y que el maravilloso poder de la magia que ha recibido debe ser usado para ayudar a los demás.
“¡Pero qué me está pasando! –gritaba y lloraba Yepegee–. Esto tiene que ser una pesadilla. Sí seguramente me quedé dormida y estoy teniendo un mal sueño. Se pellizcaba y se daba golpes en la cara para ver si despertaba, incluso fue al baño a mojarse, pero nada sirvió”.
Cuando ella menos lo esperaba el mundo seguro y hermoso que conocía dio un giro total, cambiando su vida quizá para siempre, ella no lo sabe. Ahora deberá ser fuerte y luchar para intentar sobrellevar esta extraña carga que el destino le había deparado. Se convertirá en quien jamás imaginó ser y, aunque a veces sienta que no es capaz de continuar y sienta deseos de rendirse, deberá mantenerse firme para no abandonar la esperanza de regresar.
“pasarán los años y al final del camino, si el fruto cae a tierra todo será desierto.
Entonces el árbol se cubrió de musgo blanco y sus frutos desaparecieron. Cada año que pasa, el único fruto que quedó crece”.
Frente a esta realidad que se presenta hostil y amenazadora, el temor comienza a crecer en los corazones de quienes sufren y las esperanzas comienzan a desaparecer. Cuando los verdes prados se ven desiertos y los frondosos árboles se han secado, pareciera que ya nada se puede hacer y que sólo resta esperar el fin de todo. Pero aprenderemos que cualquier hechizo puede ser revertido si se tienen las claves y la perseverancia para romperlo. La pequeña hada buscará la forma de encontrar a la persona correcta que pueda anular el conjuro y devolver la vida a las infértiles tierras del pueblo que ha conocido.
“El sol primaveral comenzaba a alumbrar en Altostratus y las hadas recién empezaban a despertar, pero Yepegee ya estaba en pie. Hoy era su cumpleaños número 15. Su madre, la reina Anabelle, le tenía preparada una gran fiesta”.
Así comienza esta bella historia, que relata las aventuras de la princesa Yepegee. Cuando ella, por razones desconocidas, se ve obligada a abandonar repentinamente la comodidad de su reino. No imagina que ese difícil camino la llevará a encontrarse a sí misma, a conocer nuevos amigos y a descubrir las cosas importantes de la vida. A medida que su aventura avanza, aprenderá que el amor es más que el encandilamiento y la primera atracción física, pues el destino le mostrará que su alma gemela está en donde menos lo espera.
“Servirás a quien lo necesite, el primero que llegue será el elegido, acompañarás a quien le haces falta, deberás cumplir sus sueños, llegará el momento en que no te llame a su compañía, sólo entonces podrás volver”.
Este es el conjuro que la reina Anabelle recita como parte del castigo impuesto a Hazel, otra de nuestras amigas. La pequeña hada, vive su vida de manera irresponsable y con la inmadurez propia de la infancia y la adolescencia. No toma conciencia del momento que está viviendo ni de las instrucciones recibidas de sus superiores, se distrae con todo y por lo general deja las cosas sin terminar. Es por este motivo que su majestad le impone una dura prueba para demostrar si es capaz de madurar y ser un hada perfecta, tal como deben ser las hadas en el mundo de Altostratus. Pero esta prueba también le servirá para demostrarse a sí misma que ya no es una niña, que ha crecido y que el maravilloso poder de la magia que ha recibido debe ser usado para ayudar a los demás.
“¡Pero qué me está pasando! –gritaba y lloraba Yepegee–. Esto tiene que ser una pesadilla. Sí seguramente me quedé dormida y estoy teniendo un mal sueño. Se pellizcaba y se daba golpes en la cara para ver si despertaba, incluso fue al baño a mojarse, pero nada sirvió”.
Cuando ella menos lo esperaba el mundo seguro y hermoso que conocía dio un giro total, cambiando su vida quizá para siempre, ella no lo sabe. Ahora deberá ser fuerte y luchar para intentar sobrellevar esta extraña carga que el destino le había deparado. Se convertirá en quien jamás imaginó ser y, aunque a veces sienta que no es capaz de continuar y sienta deseos de rendirse, deberá mantenerse firme para no abandonar la esperanza de regresar.
“pasarán los años y al final del camino, si el fruto cae a tierra todo será desierto.
Entonces el árbol se cubrió de musgo blanco y sus frutos desaparecieron. Cada año que pasa, el único fruto que quedó crece”.
Frente a esta realidad que se presenta hostil y amenazadora, el temor comienza a crecer en los corazones de quienes sufren y las esperanzas comienzan a desaparecer. Cuando los verdes prados se ven desiertos y los frondosos árboles se han secado, pareciera que ya nada se puede hacer y que sólo resta esperar el fin de todo. Pero aprenderemos que cualquier hechizo puede ser revertido si se tienen las claves y la perseverancia para romperlo. La pequeña hada buscará la forma de encontrar a la persona correcta que pueda anular el conjuro y devolver la vida a las infértiles tierras del pueblo que ha conocido.
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